Hay días en que uno se levanta con la cabeza llena: la plata que no alcanza, el hijo que no llama, el resultado del examen. En esos días cuesta creer que la paz sea posible.
«La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.»Juan 14:27 · Reina-Valera 1960
Jesús no prometió que los problemas se iban a ir. Prometió su paz en medio de ellos. Esa paz no se compra ni se fabrica. Se recibe, a veces en silencio y a veces orando con otros.
Si hoy algo le pesa, búsquenos por el canal de contacto y oremos juntos.


